A diferencia de los desayunos occidentales donde predominan las grasas, ya sea en forma de bollería, huevos revueltos, bacon…,  el desayuno típico japonés se basa en una dieta con pescado, vegetales, arroz, frutas, soja y té.

Comen menos carnes rojas y pollo, y no ingieren mucho azúcar. Así, un desayuno tradicional podría consistir, por ejemplo, en una sopa miso, arroz y un vegetal encurtido. La comida más común, sin embargo, se llama ichi sansai ( “una sopa y tres platillos secundarios”), o sea, sopa, arroz y tres platos de acompañamiento, con una técnica de preparación diferente en cada plato. Los tres platillos secundarios son normalmente pescado crudo (sashimi), un plato a la parrilla y uno cocido a fuego lento, aunque los platillos al vapor, fritos, al vinagre o marinados pueden reemplazar a los de la parrilla o cocidos a fuego lento. Todo esto va acompañado de vegetales encurtidos y té verde.

Vamos, nada que ver con el zumo, el vaso de leche o café, con unas tostadas… los días que tenemos algo más de tiempo y de ganas para hacer algo para desayunar por estos lares.