A lo de tu tía no voy": las peleas en las fiestas que esconden algo más

Mantener el ideal de reuniones de la infancia es muy difícil a partir de la "diversificación" de las familias. "Cuando las cosas se agudizan es porque hay algo pre existente",
En más de un hogar de la Argentina y del mundo, al promediar diciembre, junto con la organización de los festejos de fin de año, llegan los conflictos
La psicoanalista y coordinadora institucional de la Fundación Buenos Aires aseguró que "cada uno tiene por su familia de origen afectos que no tiene por la política", al tiempo que justificó las reacciones con "el ideal infantil de estar todos juntos, dado que esta conflictiva surge en la edad adulta".
"Hay algo de reeditar aquellas fiestas de la infancia; hay una serie de fantasías que se mueven y que llevan a la infancia y la ilusión", dijo la profesional.
Consultada acerca de qué demuestran esos entuertos, Isacovich opinó que "cuando las cosas se agudizan y se llevan a un extremo es porque hay algo pre existente".
"Si alguien se acuerda desde la última década qué fiesta pasó con cada familia es por algo; por algo se lleva la cuenta", destacó y remarcó: "Hay cosas que afloran ahora pero traen arrastre y esas facturas no se pasan por las fiestas sino por cosas sin resolver, que con el tiempo se agudizan".
"A lo de tu cuñada no voy", "la única que trabaja soy yo", "yo les hago buenos regalos y siempre me traen una pavada" son –según Isacovich- algunas de las frases que suelen ponerse sobre el tapete, cuando de esquivar familias ajenas se trata.
Así es que, para ella, "detrás de esos planteos hay cosas de otras escenas que se actualizan ahí".
La clave, si uno quiere estar con la pareja es "tranzar" esas cuestiones porque "la cadena de parentescos es infinita y no termina nunca".
"Si bien a veces las cosas se resuelven bien, todo depende del ideal que cada uno tenga: si alguien pretende que toda la familia (por ejemplo las de origen y política de cada miembro de la pareja) se junte y esté todo perfecto eso va a ser difícil que suceda y va a fracasar", consideró.
Isacovich subrayó que "siempre habrá más o menos conflictos y la clave estará en saber consensuar".
"Si podemos dejar de lado el ideal y decir 'quiero estar con los que quiero y me da lo mismo qué día y dónde' ahí las cosas se allanan y es más factible", aconsejó.
Negociar, consensuar, ver qué es posible y relativizar que no se trata más que de una fiesta será todo lo necesario para estar juntos sin conflictos.
El balance de fin de año
Para la psicoanalista, "si alguien hace un mundo de estos temas es porque tiene pendientes otras cosas".
Así, seguramente el conflicto familiar no será tan importante como lo que cada uno tenga pendiente consigo mismo.
"Fin de año es un tiempo de balance personal, de analizar asignaturas pendientes y es un balance que se hace automáticamente, casi de manera inevitable", dijo la profesional, para quien "depende de cómo cada uno haga la lectura será cómo encara el próximo año".
Dado que hacer el balance significa relanzar la búsqueda, los proyectos, cambiar lo que haya que cambiar, si ante los resultados, la lectura es lo malo que no logró sólo servirá "para entrar en crisis y deprimirse".
